Es importante detectar indicios de altas capacidades en el aula para poder intervenir con la mayor celeridad posible en caso de tener un alumno/a con ésta necesidad educativa especial. Me gustaría resaltar la importancia de la profesionalidad de los docentes que deben estar alerta de los posibles indicios de esta necesidad educativa porque la atención adecuada a estos alumnos y alumnas, maximizará su alta capacidad y evitará problemas académicos y, lo que para mí es mas importante, emocionales.
Os dejo algunos signos de alerta a los que debemos prestar especial atención, en el aula. Yo sugiero realizar esta observación desde el nivel de educación infantil porque aunque la legislación educativa actual no contempla una evaluación de las AACC hasta el último curso del segundo ciclo de educación infantil, yo considero, que un buen docente, preparado, formado al respecto y motivado, puede estar alerta en relación a estos síntomas, antes de dicha evaluación oficial, lo cual le permitirá ampliar contenidos y objetivos con el alumno/a en cuestión, favoreciendo así la tan considerada atención a la diversidad.
Pues bien éstos son algunos signos de alerta,que menciono en mi trabajo; "las altas capacidades en el aula de educación infantil; qué son y cómo abordarlas en el aula" :
Tabla 2. Signos de sospecha en el desarrollo.
Edad Signos de alerta
12 meses-4 años
Facilidad de obtención.
Desarrollo precoz del lenguaje.
Mantiene una conversación (2 años).
Control de esfínteres (2 años).
Memoriza cuentos, canciones y oraciones (2,5 años).
Dibuja la figura humana (2,5 años).
Interés por lo que le rodea, frecuentes preguntas.
Curiosidad e interés por aprender.
Realiza puzles de 20 piezas (2,5 años).
Cuenta hasta 10 (2,5 años).
Lee con facilidad (4 años)
4-6 años
Se relaciona con niños y adultos mayores que él.
Disfruta leyendo libros y cuentos.
Curiosidad insaciable.
Comprensión rápida e intuitivita.
6 años en adelante
Vocabulario amplio.
Gran memoria a largo plazo.
Comprende y maneja conceptos abstractos complejos.
Habilidad para recordar problemas no resueltos.
Habilidad para hacer conexiones entre distintos conceptos.
Placer en plantear y resolver nuevos problemas.
Extraída de García-Ron, 2011, p. 70.

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